Mantener y reparar equipos de refrigeración y aire: ganar en eficiencia y rentabilidad

Todo comercio, edificio e industria que trabaje con equipos de frío y aires conoce la importancia de la limpieza y corrección. Una buena refrigeración y climatización impacta de lleno en su rendimiento térmico y vida útil. Lo contrario, echa por la borda una inversión enorme en equipos que quedan obsoletos por la falta de un plan de mantenimiento. Mirá la nota y los consejos de especialistas.

No se trata de un simple protocolo que empresas y técnicos deben seguir. Revisar, cambiar motores quemados, corregir humedad y limpiar periódicamente el sistema de frío de los equipos de uso es clave y decisivo para las empresas e instalaciones actuales.

Un hecho tan sencillo como hacer que los conductos de aires y heladeras se mantengan aseados, despejados y óptimos hace la diferencia evitando el paso de humedad, olores desagradables, intoxicación de productos, malestares en las personas y contaminación al ambiente, lo que se traduce en una reducción significativa del rendimiento de los equipos y mayor consumo eléctrico. Así como mala filtración, disminución de la temperatura de salida y más ruido como consecuencia de la mala operatividad. Este tipo de mantenimiento lo podés apreciar en https://mbrefrigeracion.com.ar/limpieza-aire-acondicionado.html.

¿La razón? Los canales por donde pasa el aire son el ambiente propicio para que se desarrollen cientos de bacterias y hongos, y además se produzcan averías deifícles de saldar; el motivo por el que un correcto cuidado será importantísimo para asegurar su buen andar sin llegar a frenar la producción, dando un rendimiento más eficiente y más duración de los motores y piezas.

De esta manera, las cámaras de frío usadas en industrias, almacenes y negocios para conservar productos, materia prima, farmacéutica, químicos, https://mbrefrigeracion.com.ar/heladeras-comerciales.html, o los aclimatadores de espacios de trabajo o producción, necesitan de un plan de mantenimiento sí o sí para corregir a tiempo acumulaciones, suciedades, microrganismos y mohos que afecten su funcionamiento y perjudiquen no solo el trabajo, sino la salud de quienes lo operan o los clientes.

Este monitoreo en manos de técnicos especializados que diagramen un plan de corrección e higiene a medida resguarda los equipos, disminuye sus probabilidades de roturas, daños severos o fallos que paralicen la producción y, mejor todavía, previene altos gastos del presupuesto que no estaban pautados hacer y que, de no tenerlo en cuenta, puede suponer un costo muy elevado que implique la compra de nuevos equipos. Así, toda la cadena gana en eficiencia y rentabilidad. Mientras se incrementan los estándares de calidad y durabilidad.

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